miércoles, 14 de diciembre de 2016



De vez en cuando nos ponemos melancólicos, muchas veces ni siquiera sabemos que lo provoca, nuestra vida pasa frente a nuestros ojos como si no tuviéramos control de ella y aunque sabemos muy bien que estamos vivos, a veces cuesta entender las cosas de la vida. Aunque parezca que la vida es complicada, no lo es, los complicados somos nosotros. La vida es un examen, un simulacro y a veces nos desgastamos intentando complacer a los demás, intentado ser  "el mejor" y no nos importa perder nuestra propia personalidad para conseguir esto y no debería ser así, porque no estamos aquí para impresionar a los demás, estamos aquí para conocernos y reconocernos. Muchas veces pasa la vida y no sabemos nada de nosotros mismos, nunca o muy pocas veces nos ponemos a reflexionar sobre la vida, sobre Dios, sobre nosotros mismos, sobre lo que somos, quienes somos y que tenemos. No nos entendemos y esperamos que los demás nos entiendan, como si fuésemos un libro abierto que todo el mundo puede leer. Hay cosas más allá de nuestra compresión y de lo que nos detenemos a pensar, hay cosas en nosotros mismos que son raras, misteriosas, complejas. Vivimos distraídos en cosas que al final no valen la pena y un día amanecemos irritables, incomprensibles y nos preguntamos que nos está pasando, que le sucedió al mundo que ya no es igual, miramos atrás y no logramos encontrar la razón ni el momento exacto en que todo cambio, pero el mundo no fue quien cambio significativamente, el cambio radical ocurrió en nuestro interior y ni siquiera nos dimos cuenta y es ahí cuando dudamos de la vida y de nosotros mismos y por un instante nos preguntamos que hay mas allá, porque debe haber algo más allá de todo esto, la vida por sí misma no tiene sentido, la vida tiene el sentido que nosotros le damos, tiene el valor que le ponemos y dura lo que la cuidemos. Le buscamos una explicación a todo, por más loca e ilógica que sea y nos engañamos a nosotros mismos con la que nos parezca más bonita, mas "creíble" porque le tememos a lo que no podemos explicar, le tenemos un profundo miedo a lo desconocido, a lo "increíble". El simple hecho de que estemos vivos es algo increíble, no estamos aquí por casualidad, ni por suerte o un error, no estamos aquí para perder el tiempo, estamos aquí para vivir, aunque poco sepamos de lo que significa "vivir", estamos en este mundo porque somos valiosos, porque valemos no la pena, pero si la vida.





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